SU PRÓXIMO ORDENADOR "HABLARÁ" CHINO

A los americanos les gusta hablar, los chinos preferimos escuchar. Al principio, nos extrañaba que continuasen hablando cuando no tenían nada que decir. Un ejecutivo de Lenovo describía así la diferencia cultural entre las costumbres empresariales occidentales y las asiáticas. La empresa china había comprado la división de ordenadores de IBM en 2005. Casi no lo cuenta. Fue una digestión tan complicada como la de una boa que se traga un animal demasiado grande. Lo consiguió gracias a su presidente y director general, Yang Yuanquin, al que apodan YY.
Como le pasó a Steve Jobs en Apple, YY había dejado la empresa y estaba en otros proyectos hasta que fue repescado para que la rescatase. No solo consiguió que Lenovo no muriese de un empacho. Hoy es la primera empresa mundial de informática. Acaba de destronar a la estadounidense Hewlett Packard (HP). Tiene ya el 16 por ciento de la cuota de mercado y el pasado trimestre vendió 12,6 millones de ordenadores, 250.000 más que HP, que está en crisis y cuyas acciones han perdido casi la mitad de su valor desde principios de año.

Y Lenovo quiere hacer lo mismo con los teléfonos inteligentes: quitarle el cetro a Apple y Samsung. Para ello se prepara, dicen, para engullir a otro coloso con pies de barro, la canadiense BlackBerry, que no remonta el vuelo desde que su sistema operativo se quedó obsoleto ante los Android. ¿Lo conseguirá? Lleva camino. Y otra forma de andar... Los chinos tienen otra manera de hacer las cosas. Menos locuaz, pero igual o más efectiva. Y es la manera que va a dominar el mundo durante el próximo ciclo económico. ¿Cuánto durará? Depende. Pero muchos economistas sospechan que estamos ante un ciclo de onda larga, de los que se prolongan al menos medio siglo. El verdadero interés de Lenovo estriba en que nos permite echar un vistazo, a la manera de una biopsia, al tejido empresarial chino. Porque Lenovo es la primera compañía china y, como tal, es un compendio de todas las virtudes y debilidades del gigante asiático.

Lenovo impacta a primera VISTA por su tamaño. Tiene 30.000 empleados y vende sus productos en 160 países. Fabrica en cinco ciudades chinas, la India, México y los Estados Unidos. La compañía obtuvo los mejores resultados de su historia en el último trimestre de 2012, con una facturación de 9400 millones de dólares y un beneficio neto de 205 millones. Ocupa el primer lugar en el mercado de ordenadores personales en Alemania, el tercero en el Reino Unido y el quinto en España. Si en la mitología de las firmas de Silicon Valley el lugar de nacimiento suele ser un garaje o un dormitorio universitario, en el caso de Lenovo fue una barraca militar en una calle de Pekín, austera y sin más adorno que un buzón rojo. En 1984 y bajo el impulso del Partido Comunista, la Academia de Ciencias financió con 25.000 dólares a diez ingenieros, tutelados por un brillante investigador, Liu Chuanzhi, que debían desarrollar el sector de la alta tecnología. Celebraron sus primeras reuniones en una humilde garita.

Lenovo empezó siendo un thin tank del Estado, pero se rige como una empresa privada, sin interferencias oficiales. En algunos aspectos es bastante occidental. Su lengua oficial es el inglés. Muchos de sus ejecutivos son extranjeros. Tiene dos cuarteles generales, en Pekín y Morrisville (Carolina del Norte), donde se ubicaba la división de PC de HP. Y antes de que Liu depositase su confianza en YY tuvo a dos presidentes foráneos.Lenovo es genuinamente china. Empezando por el paternalismo de los dirigentes. Cuando se disparó el precio de la carne en 1988, instalaron una pocilga en la provincia de Shandong para abastecer a las familias de sus empleados; muchos de ellos han recibido también préstamos para adquirir una vivienda. Pero ese paternalismo no puede esconder que las condiciones laborales en China son las que son, aunque YY se vanaglorie de premiar a la plantilla con dinero de su propio bolsillo. «El año pasado di mi bonus de tres millones de dólares a los trabajadores, y este año también he tenido la oportunidad de repetir la operación, repartiendo entre 10.000 empleados mis 3,25 millones», ha dicho.

Los comienzos de Lenovo fueron titubeantes. Aquellos diez ingenieros, sin experiencia en los negocios, coleccionaron fracasos hasta que se lanzaron a crear una tarjeta para equipar las máquinas IBM. Esta llave maestra permite una correspondencia de los 26 caracteres alfabéticos del teclado con los 6000 ideogramas chinos. El éxito fue tal que la empresa se concentró después en el corazón del PC, la tarjeta madre. En 1990, Lenovo comercializó un primer ordenador completo.

Desconocida entonces fuera de las fronteras chinas, la compañía apostó por una locura: echarle el guante a la división de ordenadores de IBM y a su marca ThinkPad. Su adquisición provocó, sin embargo, lo que un ejecutivo de la firma describió como «un rechazo orgánico total en un trasplante». Fue la intervención providencial de YY la que salvó a Lenovo. Y su estrategia, bautizada como Protección y Ataque, se estudia ahora en las facultades de Empresariales de medio mundo. Protección: conservar a ultranza la posición en los países en los que es fuerte. Ataque: aprovechar esa base para expandirse con rapidez en los nuevos mercados. «Para tener margen, necesitas tener tamaño. Cuando entramos en un mercado, queremos ganar cuota de negocio inmediatamente», explica YY.

La receta funcionó. Además, practica una política de precios agresiva que compensa con el volumen. Solo en 2012 vendió 52 millones de ordenadores. Y ello en un contexto de crisis del ordenador tradicional. Lenovo ha pasado al ataque. Y penetra en los nuevos mercados con productos novedosos. En especial, con los híbridos. «El sector ha entrado en una nueva era que llamamos PC plus dice YY. Los smartphones y las tabletas están creciendo muy rápido, aunque el PC no morirá», vaticina. No obstante, en Lenovo aseguran que llevan años preparándose para estos cambios, que han traído consigo la aparición de mestizos de smartphone y tableta (las llamadas phablet), de tabletas y ordenadores portátiles (convertibles) y de PC y televisores inteligentes (all-in-one, o AIO).

El Yoga, un ordenador portátil convertible en tableta, va en esa dirección. Este aparato, producido en la planta de Lenovo en Shanghái, requiere la presencia permanente de 68 personas en la cadena de montaje, por 37 para un PC. En este edificio de tres pisos, que dispone de un huerto donde los empleados pueden plantar frutas y hortalizas, se producen 40.000 Yoga cada mes. Y un total de 3,6 millones de máquinas en general, de las que dos tercios son para China.

Pero el gran desafío está en otra parte. El mercado de los smartphones es tres veces más importante que el de los PC, aunque no carece de peligro. Dell y HP lo saben bien, por haber salido escaldados. «En la telefonía, Lenovo utiliza la misma estrategia. Ser líder en su país antes de lanzarse a los mercados emergentes y, luego, a los países desarrollados», explica el analista Steve Zhang, del banco de inversiones Macquarie.La firma china comercializó su primer aparato en 2010 y hoy vende nueve millones de móviles por trimestre. ¿Cómo hacerse sitio en la telefonía móvil frente a gigantes como Samsung o Apple? «Ya somos el número 2 en China, detrás de Samsung. Y solo hemos empezado. Por ahora, nos concentramos en los mercados con fuerte crecimiento: Rusia, Vietnam, Indonesia, Filipinas... Para los mercados más maduros habrá que esperar uno o dos años antes de encontrar teléfonos nuestros», comenta YY.

Lenovo se ha marcado como objetivo superar muy pronto a la coreana Samsung como líder del enorme y competitivo mercado chino, donde los menores de 30 años cambian de aparato cada siete meses. Para el desembarco en Europa y América, el trampolín podría ser la compra de BlackBerry, valorada en 7500 millones de dólares. Una operación arriesgada que les exigiría endeudarse, pero si lo hicieron con IBM en 2005, ¿por qué no repetir ahora?

¿Se dedica a copiar la tecnología occidental?
La tradición china. Apple asegura que Lenovo copió sus códigos de comunicación. Esto es algo muy 'chino'. Y hasta tiene nombre: shanzhai. Es toda una cultura que se mama desde la misma escuela porque su sistema docente se basa en memorizar. De hecho, los funcionarios del Partido son los que mejor recitan. Y el idioma no se puede aprender si no es copiando y copiando sus caracteres.

Occidente se defiende. La rapidez de China a la hora de espiar y copiar a sus competidores es una de las bazas de su fortaleza. Apple contrató a un exagente del FBI para frenar las copias chinas de sus productos (fue el propio Steve Jobs quien lo hizo). Este experto en seguridad, John Theriault, ya había trabajado para Pfizer con el objetivo de evitar las copias de Viagra.

La 'gestapo'de APPLE. El temor a ser copiados es tan alto en Apple que Theriault creó una especie de policía secreta, llamada 'el equipo de lealtad mundial', que algunos empleados apodaron como la 'Gestapo'. Se presentaban sin avisar cualquier oficina de la compañía y confiscaban móviles y ordenadores a sus empleados... A Theriault lo 'jubilaron' cuando un empleado perdió un iPhone 4 y fue clonado en un visto y no visto.

La apuesta china: los híbridos. Lenovo apuesta ahora por los híbridos, combinaciones de tabletas y portátiles; o de PC y televisor. Sus competidores ven esta estrategia de Lenovo con escepticismo. Tim Cook, director de Apple, ironiza: «Puedes asociar una tostadora y un frigorífico, pero no es seguro que le guste al usuario». 

 FUENTE: www.finanzas.com