Mensaje póstumo de Jacques Cousteau a la humanidad.
28/12/2011
 
Si Rodríguez de la Fuente nos transportó al mundo de la naturaleza y de la biodiversidad y Julio Verne nos enseñó la aventura y la ciencia, Jacques Cousteau nos reveló las maravillas del mundo submarino, sus habitantes, las cuevas subterráneas, lo corales de mil colores y el mundo mágico del mar. Lo que antes sólo podíamos intuir en los acuarios, el nos dejó kilómetros y kilómetros de cinta grabada en sus documentales traducidos a todas las lenguas del mundo.
Con su gorro rojo y a bordo del Calypso, surcó todos los mares y océanos, nos mostró también la belleza de los cetáceos, su vida, sus costumbres, el mundo mágico que Julio Verne nos quiso hacer soñar con “20.000 leguas de viaje submarino” y que Cousteau, paisano suyo, logro hacer realidad.

Pero además de toda la belleza submarina que supo transportar a las pantallas de la televisión y cine en cientos de documentales, también nos dejó un legado póstumo, una advertencia a la humanidad, un mensaje que muy pocos han sabido recoger y que otros han pretendido ocultar.

Como si supiera que pronto le llegaría la hora de abandonar este mundo hermoso lleno de maravillas pero también de horrores cometidos por los humanos, quiso escribir un último libro que fuera un mensaje para las generaciones futuras, para esos niños que veían sus documentales y de mayores se enfrentarían a una sociedad gravemente manipulada por ocultos poderes financieros. Con este pensamiento, se reunió con Susan Schiefelbein, que fue editora de la Saturday Review y periodista, escribiendo guiones de muchos de los documentales de Cousteau. Durante semanas, Susan fue escribiendo lo que Jacques quería expresar y denunciar de forma contundente.

El libro titulado “Los humanos, las orquídeas y los pulpos. Explorar y conservar el mundo natural” no fue publicado hasta 2007, diez años después de escribirlo, lanzándonos claras advertencias para la humanidad. ¿Por qué se tardo tanto tiempo? ¿Qué era lo que impedía su publicación ante un personaje como el de este gran científico? Pero curiosamente ha sido descatalogado, olvidado de forma intencionada una vez más, escondido y tachado de revolucionario por algunos que le cerraron las puertas aún estando con vida.

Desde el otro lado del mar donde descansa eternamente Cousteau, este rey del mar, genio de la vida marina, nos abre después de tantos años de silencio, su corazón y su mensaje para que quede grabado en la frente de la sociedad adormecida.

Susan, en el Epílogo del libro nos dice: “Jacques-Yves Cousteau y yo, acabamos este libro poco antes de su muerte en 1997. El y yo habíamos colaborado en varios proyectos durante más de veinte años.......Durante esos años, Cousteau hizo muchas advertencias sobre las direcciones que estaban tomando los seres humanos. Siempre que se presentaba a la perspectiva de una calamidad, buscaba una salida. Su clarividencia demostró ser excepcionalmente clara. Algunas de las puertas de salida que él había identificado, por desgracia se han cerrado desde entonces. Pero la mayoría de sus soluciones no sólo siguen siendo válidas sino que requieren una atención urgente”.

A este gran hombre, siempre se le ha conocido por sus documentales, por mostrar las maravillas del mundo submarino, pero siempre que podía y en cualquier evento o conferencia, lanzaba mensajes de advertencia, mensajes que no eran bien visto por los políticos y que los medios de comunicación silenciaban, hasta tal punto que dejaron en muchas ocasiones de invitarle a actos oficiales por temor a lo que pudiera decir públicamente. Sus actos eran vigilados de forma continua y solo dejaban filtrar por aquella época, lo que los Estados querían que saliera a la luz pública. Si las redes sociales hubieran existido por aquella época tan fuerte como están ahora por el momento, hubiera revolucionado la sociedad y sus denuncias hubieran sido escuchadas de forma clara.

Por todo ello, he querido desenterrar su legado humano dirigido a las generaciones jóvenes y futuras, porque no pueden seguir estando ocultas en un libro descatalogado y que muchos de sus seguidores ni siquiera saben que existe. Seguro que desde ese otro mundo del mar donde descansa mecido por las olas de la vida, Cousteau agradecerá este artículo y apoyará con todas sus fuerzas para que sea divulgado en los mil mares de la vida, la justicia, la verdad y la igualdad.

En 1996, el Calypso fue hundido de forma extraña en un supuesto accidente mientras estaba anclado y a salvo en el Puerto de Singapur. Me recuerda a ese otro atentado del Rainwo Warrior de Greenpeace hundido en el Puerto de Auckland (Nueva Zelanda) cuando iba a participar en una flota verde por la paz contra las pruebas nucleares francesas de Mururoa. Pocos meses después de la pérdida del Calyso, Jacques se encontró con la muerte.

Sobre las conclusiones de la Cumbre de la Tierra realizada en Rio en 1992, dijo: “Río le declara la guerra a la pobreza, pero los delegados sólo ofrecen una fórmula para erradicarla: lo que ellos llaman desarrollo sostenible. Lo que en realidad quieren decir es desarrollo económico, puesto que el desarrollo económico sostenible es un contrasentido. La Tierra no puede sostener una creciente explotación de sus recursos no renovables, les están diciendo a los pobres: ¡haced lo que hacen los ricos!....Pero si cada individuo de la población proyectada de la Tierra..siguiera su ejemplo al pie de la letra....acabaríamos con nuestro planeta”.

Voy a desarrollar cada capítulo del libro y recoger lo más llamativo, el mensaje más claro, las palabras que lanzo este gran hombre para que ahora podamos utilizarlas como símbolo de unidad y libertad hacia un mundo que nos depara graves consecuencias, si no viramos 180 grados la nave de nuestro destino.

Ya en su primer capítulo “El impulso de explorar”, Cousteau no hace el primer razonamiento y llamamiento a problemas sociales y ambientales con los que se había encontrado y una gran lista que aumentaba día a día, como la lógica absurda de los pescadores que responden al declive de las poblaciones de peces doblando su esfuerzo de captura, agotando los stocks y pasando de pérdidas en un año a la bancarrota al año siguiente. La lógica absurda de creer que debemos aplicar todos y cada uno de los descubrimientos científicos, de pensar que el progreso exige subordinar los intereses humanos a las nuevas tecnologías en lugar de utilizar las nuevas tecnologías para satisfacer los intereses humanos. La lógica absurda de los militares que proponen compensar la amenaza que suponen las crecientes reservas de plutonio y bombas nucleares de su vecino aumentando las propias. La lógica absurda de intentar fortalecer la economía mundial institucionalizando el mercado global, enriqueciendo a los ricos y empobreciendo a los pobres. La lógica absurda de los líderes políticos que proclaman su apoyo a los derechos humanos al tiempo que ignoran los derechos de las generaciones futuras.

Estas y otras afirmaciones y por ser una persona popular y televisiva, era el temor que tenían a Cousteau el poder político y científico y que intentaran por todos los medios que jamás hablara en un acto público en directo frente a políticos y ciudadanos. Temían sus declaraciones. De hecho este libro solo se publicó diez años después de su muerte.

FUENTE: www.ecoticias.com