Enterrar CO2 para luchar contra el calentamiento global

La concentración de CO2 en la atmósfera no deja de aumentar y las tecnologías limpias no son capaces de minimizar estas emisiones que son las principales responsables del efecto invernadero. Por ello, la captura y almacenamiento de CO2 puede ser una solución complementaria en un futuro próximo.

 
Enterrar el CO2 podría ayudar a combatir el cambio climático

Las energías renovables, son una medida indispensable para poder garantizar unas condiciones de vida óptimas en el futuro, sin embargo, la puesta a punto de estas tecnologías está siendo muy lenta, algo que contrasta con el rápido aumento de la demanda mundial de energía, y por lo tanto, de las concentraciones de los gases de efecto invernadero en la atmosfera.

Se ha calculado que el CO2 es el responsable del 64 por ciento del calentamiento global del planeta provocado por el ser humano, por eso, reducir al máximo las emisiones de este gas, es el principal objetivo de políticos y científicos en su lucha contra el calentamiento global.

Actualmente las concentraciones de CO2 en la atmósfera se acercan a los 400 ppm (partes por millón), una cifra cada vez más próxima a los 450 ppm que el grupo de expertos en la materia de las Naciones Unidas (Intergovernmental Panel on Climate Change - IPCC) ha establecido como el umbral que no se debería superar.

En este contexto, es urgente encontrar medidas complementarias para paliar el problema ambiental como puede ser el almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) en capas geológicas estancas bajo tierra.

 
Almacenamiento de CO2
Andrés Pérez-Estaún, investigador del Instituto de Ciencias de la Tierra “Jaume Almera” (CSIC) y director del Área de Geología del programa de almacenamiento geológico de CO2 de CIUDEN, nos ha explicado en qué consistirá el proceso de almacenamiento de dióxido de carbono bajo tierra, un lugar donde ocupa mucho menos volumen que en la atmosfera.

El CO2 se introducirá a más de 900 metros de profundidad donde una vez disuelto en el agua de la Formación se convertirá en un líquido de mayor densidad, lo que hará que tienda a ir hacia abajo. Esto unido a la capacidad del del CO2 de reaccionar con otros componentes de la roca y producir nuevos minerales hará bastante improbable que haya algún escape.


 
El dióxido se introducirá a más de 900 metros de profundidad

Todo esto sucederá al cabo de un cierto tiempo, por lo que inicialmente, según Andrés Pérez-Estaún “lo más importante es asegurar el sello, es decir, que la formación que sirve de “tapa”, sea segura”.

Además, Pérez-Estaún recuerda que en todo momento se le realizará un seguimiento al dióxido de carbono a través de una monitorización.

El director del Área de Geología del programa de almacenamiento geológico de CO2 de CIUDEN, ha hecho hincapié en que esta es una solución alternativa y complementaria mientras que no haya otra, por ejemplo, que las energías limpias sean capaces de abastecer toda la demanda de energía mundial.

Asimismo, ha querido dejar claro que, en ningún caso esto es un sustituto de las energías renovables o cualquier otro tipo de tecnología limpia.

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FUENTE: NSD